|
Drake
& Carroll
por
Camilo Marks
Fuente:
Qué Pasa, 15 de agosto de 2003.
daniel
mason
El
afinador de pianos
Salamandra, 2003,
380 págs.
En
1888, un comandante médico inglés, Anthony Carroll, instalado en
el corazón de la selva birmana, hace transportar un piano Erard
desde Londres hasta Kwae Lin, en la frontera con la India. La
cultura, en general, y la música, en particular, sirven mucho más
para difundir los valores occidentales que las continuas
operaciones militares. Y aunque para los pragmáticos oficiales de
la Corona esto pueda parecer una chifladura, además de un
derroche sin precedentes, Carroll ha pacificado a las tribus
locales, domina los dialectos e idiomas del lugar y es una persona
imprescindible en la sorda lucha de poder entre las facciones
nativas, por un lado, y los intereses coloniales franceses y británicos,
por el otro.
Sin
embargo, el precioso instrumento musical -de la misma marca usada
por Haydn y, durante un tiempo, Beethoven- se echa a perder a
causa del clima. Es preciso enviar a un especialista para que lo
arregle y en el Ministerio de Defensa no tardan en ubicar a Edgar
Drake, artesano que ha dedicado su vida a la reparación de tales
joyas musicales. El afinador de pianos, primera y exitosa ficción
de Daniel Mason, narra la prolongada travesía del artífice, su
encuentro con una civilización y una naturaleza extraña y
desbordante y la relación que establece con el doctor, amén de
otro conjunto de aventuras.
Mason
ha recurrido a un vasto arsenal de recursos para componer su
libro, incluyendo numerosos viajes y becas in situ o apoyos
institucionales de la más variada especie: el zoo de San
Francisco, diversas facultades de Medicina Tropical a ambos lados
del Atlántico, la British Library y la National Gallery
londinenses, muchas bibliotecas universitarias, hospitales de
Tailandia, etc.
El
resultado está a la vista, porque El afinador... destila esa
erudición envasada, de apariencia casual, que hoy predomina en
tantas novelas vendedoras. La sola enumeración de ciudades,
parajes, ríos, valles, montañas, etnias y nombres exóticos,
raros, impronunciables, ocupa páginas enteras de El afinador...
Desde
luego, una trama novelesca no puede sostenerse con esos
ingredientes, si bien ellos salpican y condimentan el texto. Para
interesar al lector, Mason intercala anécdotas o episodios de
mayor extensión, según sea el caso. El viaje de Drake por el
Mediterráneo, el Mar Rojo, el Océano Índico, Bombay, Calcuta,
Rangún, se va injertando de historias: un árabe que perdió el oído
por haber escuchado la más hermosa melodía del mundo en un
caravanserai, un marino inglés atormentado por su pasado, una
misteriosa beldad orando en el interior de una pagoda budista, la
cacería de un feroz tigre que deviene en atroz sacrificio y
muchas otras. Drake asiste a ellas un tanto impávido, aun cuando
Mason se esfuerce por darles vida propia. En verdad, El
afinador... no presenta grandes revelaciones ni extraordinarios
descubrimientos, pese a la insistencia en el carácter excepcional
de los hechos narrados.
Para
ser justos, El afinador... entretiene y a veces instruye. Entre la
población de personas y personajes, algunos pueden recordarse al
cerrar el volumen, pero, finalmente, el paso del tiempo se
encargará de ellos.
|